La timba y la crítica social cubana
La música bailable como disidencia durante el Período Especial de Cuba
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La timba cristalizó en La Habana durante los años 90 como una reinvención densa y percusivamente agresiva de la música bailable popular cubana, que emergió precisamente cuando la isla entraba en la profunda crisis económica y social que siguió al colapso de sus patrones soviéticos.[1] Los estudiosos tratan el estilo como una forma nueva y distintiva de música de baile afrocubana, y no como una mera modernización de idiomas más antiguos, una forma que ató materiales folclóricos y populares cubanos heredados a recursos afroestadounidenses importados como el funk, el jazz y el hip-hop.[2] Donde la salsa ensamblada por músicos cubanos, dominicanos y puertorriqueños en la Nueva York de los años 70 había codificado un sonido comercial transnacional, la timba maduró dentro de una economía socialista comparativamente aislada de las presiones ordinarias del mercado, una condición que, según argumentan los observadores, moldeó tanto su ambición musical como su postura combativa.[3] La Revolución, según esta lectura, creó las condiciones mismas para que una música popular sofisticada creciera relativamente libre del comercio, aun cuando las convulsiones de los años 90 sacudieron hasta los cimientos a las instituciones revolucionarias.[4]
El linaje del género atraviesa la modernización del son cubano llevada a cabo por agrupaciones como Los Van Van, Irakere y NG La Banda, que desarrollaron el songo antes de que este evolucionara hacia la timba a finales de los años 80 con grupos como la Charanga Habanera.[5] Los Van Van, entre las principales organizaciones musicales de la Cuba posrevolucionaria, contribuyeron directamente tanto al songo como a la timba que lo sucedió, suministrando el vocabulario rítmico sobre el que el estilo más joven habría de construirse.[6] Ese vocabulario descansaba a su vez sobre el sincretismo más antiguo del son cubano, que había casado una tradición de guitarra española adaptada con la percusión afrocubana y la pregunta y respuesta, la misma fusión que antes había producido la rumba, el mambo y el sonido del conjunto.[7] La timba se situaba así al final de una larga genealogía cubana mientras sonaba, para muchos oyentes, abruptamente contemporánea.
El significado social de la timba no puede separarse del llamado Período Especial, cuando la escasez, la dolarización y una economía turística en expansión reorganizaron la vida cotidiana en la isla. Contra ese telón de fondo, la música articuló una subcultura juvenil urbana y negra con códigos visuales y coreográficos distintivos, delimitando una comunidad que los relatos oficiales de una cultura nacional unificada tendían a pasar por alto.[8] Sus letras eran notablemente poco sentimentales: la timba ofrecía comentarios abrasivos sobre la raza, la cultura de consumo, el turismo, la prostitución y los vínculos con el bajo mundo, dramatizando a ras de calle muchas de las contradicciones de una sociedad que proclamaba la igualdad mientras racionaba la escasez.[9] La comparación con la nueva trova de décadas anteriores resulta instructiva, pues donde aquel movimiento había dado voz a un idealismo poético sancionado, la timba hablaba en una lengua vernácula que las autoridades hallaron más difícil de absorber.
Esa fricción tenía raíces históricas profundas, porque la música popular en Cuba había sido casi siempre política, desde la época de la discriminación racial explícita a principios del siglo XX en adelante.[10] A lo largo de los años 60 y 70, los funcionarios culturales presionaron cada vez más a los intérpretes para que expresaran simpatía con los objetivos socialistas en sus canciones y en los comentarios hablados entre número y número, y la música bailable quedó marginada dentro de la nueva jerarquía cultural.[11] No obstante, el Estado demostró ser tan pragmático como restrictivo: agrupaciones populares como Los Van Van y la Charanga Habanera fueron patrocinadas como un aliciente, y su música se usó para atraer multitudes a mítines y reuniones oficiales.[12] La timba heredó esta relación ambivalente con el poder, cortejada por su popularidad y desconfiada por su contenido.
La colisión terminó por ser decisiva. Como la cultura obrera afrocubana se resistía a ser cooptada dentro de una visión pacificada y unificada de la nación, y como la timba tendía puentes audibles hacia la diáspora negra transnacional, el estilo chocó repetidamente con el discurso oficial y acabó por toparse con la represión institucional.[13] Sus afinidades diaspóricas también lo vincularon a una escena habanera más amplia en la que las categorías de underground, alternativo y comercial eran ellas mismas objeto de disputa, a menudo empleadas de manera intercambiable por críticos y aficionados aun cuando los analistas insistían en distinguirlas.[14] La negociación de la timba con esas etiquetas reflejaba la del hip hop habanero, con el que compartía tanto un público como un conjunto de debates sobre la autenticidad y el mercado.
El legado de la timba se mide mejor frente al prestigio más amplio de la música cubana, durante mucho tiempo considerada entre las más ricas e influyentes de las tradiciones regionales y una fuente documentada para la salsa y para numerosos géneros de América Latina, el Caribe y África Occidental.[15] A pesar del embargo, el intercambio entre los músicos dentro y fuera de la isla se mantuvo continuo, de modo que la timba y el songo se archivan hoy con frecuencia bajo la etiqueta capaz de la salsa.[16] En esos mismos años, el reggaeton consolidaba su propia lengua juvenil caribeña a partir del dancehall y el hip-hop, un paralelo que subraya cómo la música popular hispanocaribeña convirtió una y otra vez la cultura de la calle en forma transnacional.[17] Dentro de esa historia, la timba ocupa una posición singular, menos por el éxito en las listas que por haber registrado, en la música bailable, las tensiones irresueltas de una revolución bajo presión.
Referencias
- 1.Timba: The Sound of the Cuban Crisis — Vincenzo Perna, 2017, abstract
- 2.Timba: The Sound of the Cuban Crisis — Vincenzo Perna, 2017, abstract
- 3.Salsa music — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 4.Timba: The Sound of the Cuban Crisis — Vincenzo Perna, 2017, abstract
- 5.Salsa music — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 6.Los Van Van - Wikipedia — en.wikipedia.org
- 7.Music of Cuba — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 8.Timba: The Sound of the Cuban Crisis — Vincenzo Perna, 2017, abstract
- 9.Timba: The Sound of the Cuban Crisis — Vincenzo Perna, 2017, abstract
- 10.Music and Revolution: Cultural Change in Socialist Cuba — Andrew Grant Wood, Hispanic American Historical Review, 2008
- 11.Music and Revolution: Cultural Change in Socialist Cuba — Andrew Grant Wood, Hispanic American Historical Review, 2008
- 12.Music and Revolution: Cultural Change in Socialist Cuba — Andrew Grant Wood, Hispanic American Historical Review, 2008
- 13.Timba: The Sound of the Cuban Crisis — Vincenzo Perna, 2017, abstract
- 14.Mala Bizta Sochal Klu: underground, alternative and commercial in Havana hip hop — Geoff Baker, Popular Music, 2012
- 15.Music of Cuba — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 16.Salsa music — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 17.Reggaeton - Wikipedia — en.wikipedia.org