Bailar

Danzón como baile nacional de Cuba

La línea genealógica de la contradanza y la descendencia del género cubano más distintivo del siglo XIX

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El danzón pertenece a una familia de bailes sociales cubanos cuya línea genealógica los estudiosos rastrean hasta la contradanza, el género que dominó la vida musical de la isla a lo largo del siglo XIX. Según el relato de Peter Manuel, la contradanza fue, con amplia diferencia, la música cubana más predominante y distintivamente nacional de esa época, floreciendo en numerosas variantes regionales y estilísticas durante un prolongado apogeo.[1] El danzón se sitúa dentro de esta línea genealógica como una ramificación posterior más que como una invención aislada, y su condición de forma nacional se comprende mejor a través del prestigio y la ubicuidad del género progenitor del cual surgió.

La genealogía está inusualmente bien documentada en la investigación. La contradanza, posteriormente renombrada como danza, dio origen a la habanera que ingresó a la ópera europea y a la música teatral, y, a más largo plazo, también generó el mambo y el chachachá, ambos evolucionados a partir del danzón, descendiente directo de la danza.[2] Así, el danzón ocupa una posición intermedia pivotal en esta cadena, heredando la elegancia de la danza mientras transmite sus recursos rítmicos y coreográficos hacia los géneros de mediados del siglo XX que llevarían la música de baile cubana al extranjero.[3]

El alcance de la contradanza se extendió mucho más allá del propio danzón. Manuel sostiene que incluso algunas de las figuras del baile moderno de salsa derivan en última instancia de la contradanza, subrayando la durabilidad del vocabulario coreográfico del género a través de estilos sucesivos.[4] La salsa, por su parte, sigue siendo una de las danzas latinas de pareja más practicadas, bailada al ritmo de música salsa, con elementos de trabajo de pies en solitario consolidados y varias variantes regionales.[5] La comparación destaca una continuidad: un género de salón del siglo XIX proporcionó material de movimiento que reaparece, transformado, en un idioma popular de finales del siglo XX.

El mismo conjunto de investigaciones formula una afirmación revisionista sobre el son cubano. Donde tradicionalmente se han atribuido los orígenes del son a la música popular rural del este de Cuba, considerables evidencias apuntan en cambio a las contradanzas urbanas de La Habana y Santiago en la década de 1850, una interpretación que revisaría los relatos habituales de la historia musical cubana.[6] Ya sea que ese argumento prevalezca o no, refuerza la centralidad de la tradición de la contradanza a la que pertenece el danzón.

La resonancia más amplia de la música de danza Afro-Cubana puede medirse por sus viajes. La música Afro-Cubana fue importada y distribuida en el Congo Belga, donde la rumba congoleña se convirtió gradualmente, mediante un proceso de indigenización, en un importante marcador de la identidad nacional congoleña.[7] Que un idioma derivado de Cuba pueda ser reclamado como nacional en otro lugar ofrece un marco comparativo para comprender cómo el danzón y su ascendencia de contradanza llegaron a representar la identidad cubana en su propio territorio.

Referencias

  1. 1.Cuba: From Contradanza to DanzonPeter Manuel, CUNY Academic Works (City University of New York), 2009, abstract
  2. 2.Cuba: From Contradanza to DanzonPeter Manuel, CUNY Academic Works (City University of New York), 2009, abstract
  3. 3.Cuba: From Contradanza to DanzonPeter Manuel, CUNY Academic Works (City University of New York), 2009, abstract
  4. 4.Cuba: From Contradanza to DanzonPeter Manuel, CUNY Academic Works (City University of New York), 2009, abstract
  5. 5.Salsa (dance)Wikipedia contributors, Wikipedia
  6. 6.Cuba: From Contradanza to DanzonPeter Manuel, CUNY Academic Works (City University of New York), 2009, abstract
  7. 7.Congolese Rumba and Other CosmopolitanismsBob W. White, Cahiers d études africaines, 2002