Bailar

La rumba como patrimonio inmaterial de la UNESCO

La inscripción en 2016 de una forma callejera afrocubana marginal en un registro internacional de cultura salvaguardada

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La rumba ocupa una posición singular dentro de la música cubana como un complejo secular de canto, percusión y baile que tomó forma en los barrios urbanos de La Habana y Matanzas durante las décadas finales del siglo XIX.[1] Sus cimientos se hallan en tradiciones de origen africano, entre ellas las prácticas abakuá y yuka que portaban las personas de ascendencia africana, fusionadas con los coros de clave de raíz española que circulaban en esos mismos barrios obreros.[1] La erudición cubana ha tratado durante mucho tiempo la rumba menos como un solo baile que como una familia de ritmos emparentados, una disposición que el musicólogo Argeliers León caracterizó como uno de los principales complejos genéricos de la música de la isla.[1] Cuando la UNESCO inscribió la rumba cubana en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en noviembre de 2016, formalizó un reconocimiento internacional a una práctica que había pasado más de un siglo confinada en gran medida a los patios y las calles donde surgió por primera vez.[2]

El género que la UNESCO honró es internamente diverso más que monolítico, y abarca tres formas tradicionales cuyos tempos y coreografías difieren de manera notable.[3] El yambú y la columbia, más rápida y acrobática, se asocian con Matanzas, mientras que el guaguancó, construido en torno a una persecución estilizada entre la pareja, se identifica con La Habana.[3] Todas estas dependen únicamente de la percusión, con tres tumbadoras que llevan el ritmo; dos tambores sostienen el patrón básico mientras el quinto, de tono más agudo, ejecuta los acentos improvisados dirigidos a los bailadores.[4] Los bailadores responden a la clave, marcando figuras rítmicas mediante el movimiento de caderas y pelvis que un tambor refleja en sus golpes, una interacción que coloca al cuerpo y al instrumento en diálogo continuo.[4]

A lo largo de su historia la rumba estuvo ligada a los márgenes sociales, sostenida por trabajadores empobrecidos de ascendencia africana en las calles y en los solares, los atestados patios de vecindad de las ciudades cubanas.[5] En sus primeras décadas, unas cajas de madera conocidas como cajones servían de tambores, y solo más tarde cedieron paso a las tumbadoras que se volvieron estándar durante el siglo XX.[5] Este linaje humilde importa para la designación patrimonial, porque el marco de la UNESCO tiende a privilegiar prácticas entendidas como cultura tradicional que expresa la identidad de una comunidad, antes que el entretenimiento comercial producido para los mercados mediáticos.[6] Los estudiosos del patrimonio inmaterial han advertido, no obstante, que la pulcra oposición entre lo tradicional y lo comercial rara vez se sostiene, ya que muchas prácticas vivas entrelazan formas heredadas con la mercantilización y cruzan fronteras nacionales de maneras que las categorías oficiales tienen dificultades para acomodar.[7]

El reconocimiento de la rumba también reconoce una influencia desproporcionada respecto de su modesto alcance comercial.[8] Aunque la popularidad del género permaneció en gran medida contenida dentro de Cuba, su historia grabada a partir de los años 40 produjo agrupaciones perdurables como Los Muñequitos de Matanzas y Los Papines, que llevaron la tradición a la era de los medios masivos.[8] Más allá de la isla su nombre viajó más lejos que su sonido: prestó su etiqueta a la rumba de salón de los Estados Unidos, al soukous que el público de África Central llegó a llamar rumba congolesa, y a la rumba flamenca y la rumba catalana de España.[9] Dentro del pensamiento cubano la forma se considera un manantial de ritmos y bailes latinos posteriores, una fuente materna de la que se dice que descienden la salsa y los estilos afines.[10]

Para cuando el género alcanzó su era grabada, el paisaje más amplio de la música cubana ya había llevado los ritmos afrocubanos a los salones de baile del mundo a través del son y el bolero, géneros que, a diferencia de la rumba, encontraron una pronta exportación comercial en los años 30 y 40.[1] La relativa invisibilidad de la rumba durante aquella oleada anterior hace que su canonización posterior resulte aún más llamativa, una inversión en la que una forma callejera antes marginal alcanzó un prestigio oficial que los estilos de salón más pulidos nunca necesitaron.[10]

La inscripción de 2016 situó a la rumba dentro de una lista creciente de formas expresivas caribeñas a las que se concedió protección internacional.[11] El Carnaval de Barranquilla, en Colombia, por ejemplo, había sido reconocido por la UNESCO en 2003, el mismo año en que la organización adoptó su Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, el instrumento bajo el cual la rumba sería inscrita más tarde.[11] Tales designaciones plantean interrogantes que se extienden mucho más allá de la ceremonia, ya que el acto de fijar una práctica fluida e improvisatoria en una lista invita al debate sobre quién habla en nombre de una tradición y cómo debe transmitirse.[6]

La circulación contemporánea del baile cubano complica cualquier relato pulcro de la salvaguardia.[12] La investigación etnográfica sobre el mundo transnacional de la salsa ha mostrado cómo bailadores, maestros, movimientos e imaginarios viajan a través de fronteras entre La Habana y las ciudades europeas, entrelazando la práctica corporal íntima con la migración y la economía global de la enseñanza del baile.[12] La rumba se sitúa cerca de las cabeceras de ese circuito, y su estatus patrimonial a la vez honra un origen local y obrero y lo expone al turismo y la pedagogía internacionales que la etiqueta oficial puede amplificar.[13] Si tal reconocimiento en última instancia preserva una práctica o la transforma sigue siendo, a juicio de muchos investigadores, una cuestión abierta y disputada.[13]

Referencias

  1. 1.Cuban rumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  2. 2.RumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  3. 3.Cuban rumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  4. 4.RumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  5. 5.Cuban rumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  6. 6.Cultural Research and Intangible HeritageSheenagh Pietrobruno, Culture Unbound Journal of Current Cultural Research, 2009
  7. 7.Cultural Research and Intangible HeritageSheenagh Pietrobruno, Culture Unbound Journal of Current Cultural Research, 2009
  8. 8.Cuban rumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  9. 9.Cuban rumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  10. 10.RumbaWikipedia contributors, Wikipedia
  11. 11.BarranquillaWikipedia contributors, Wikipedia
  12. 12.Entangled Mobilities in the Transnational Salsa CircuitJoanna Menet, 2020
  13. 13.Entangled Mobilities in the Transnational Salsa CircuitJoanna Menet, 2020