Emergencia del Periodo Especial en los años 90
Coalescencia del timba en medio de la crisis económica post-soviética de Cuba
Origins3 min de lectura8 citas
Fuentes limitadas: esta es una entrada concisa, hecha con la mejor información disponible, que puede ampliarse cuando haya más material.
La corriente de danza y música que llegaría a llamarse timba se cristalizó en La Habana durante la prolongada emergencia económica que las autoridades cubanas designaron como el Periodo Especial en Tiempo de Paz, una contracción provocada principalmente por la disolución de la Unión Soviética y el colapso del bloque comercial del Comecon alrededor de 1991.[1] La recesión fue más aguda durante los primeros y mediados años de la década, cuando la distribución estatal de alimentos se redujo drásticamente, la energía se volvió escasa y una economía que había sido forzadamente vinculada a importaciones soviéticas se vio obligada a reinventarse.[2] Los estudiosos generalmente consideran esta ruptura como el contexto social y material sobre el cual se consolidó un sonido de danza cubano más duro y agresivo, aunque las fuentes permiten sólo una atribución cautelosa de cualquier desarrollo individual a la crisis misma.
La música popular cubana había descansado durante mucho tiempo en una herencia sincrética que fusiona la práctica rítmica de África Occidental con la melodía y armonía europeas, y especialmente españolas.[3] El son cubano ilustra esa lógica de forma clara, al combinar un tres español adaptado y sus convenciones líricas con la percusión y el ritmo afro-cubanos, un modelo de fusión que sustentó gran parte del repertorio de danza posterior de la isla.[4] Por lo tanto, cualquier relato de la emergencia de los años 90 debe leer la nueva música como una continuación de esta gramática anterior y no como una ruptura, ya que los géneros cubanos se han construido repetidamente recombinando elementos heredados.
El Periodo Especial transformó la vida cotidiana de manera tan integral que reorganizó la agricultura, el transporte, la industria y la alimentación en todo el país, y las condiciones empezaron a mejorar sólo hacia el final de la década cuando Venezuela se convirtió en el principal socio comercial de Cuba.[5] Una consecuencia de esta reorientación fue el profundizamiento del vínculo con el turismo y con los visitantes extranjeros, y el circuito transnacional de salsa que conecta La Habana con varias ciudades europeas se convirtió en una vía mediante la cual bailarines, instructores y repertorio cruzaron fronteras.[6] Esa movilidad transfronteriza moldeó tanto la circulación de la música como su comercialización en el exterior.
Los debates sobre las escenas de música popular de La Habana durante y después de este periodo se han apoyado en un vocabulario de underground, alternativo y comercial, términos cuyas fronteras los críticos y fanáticos suelen considerar evidentes, aunque en la práctica se interpenetran.[7] Estas categorías son relevantes para comprender cómo un idioma de danza cubano pudo estar simultáneamente arraigado localmente y orientado a audiencias comerciales. En un sentido más amplio, la música y la danza en el mundo afroatlántico han funcionado como registros vivos de una recomposición y remezcla continuas de sonidos y gestos locales, un marco que sitúa los desarrollos cubanos de los años 90 dentro de una larga historia de revisión más que de invención súbita.[8]
Referencias
- 1.Special Period — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 2.Special Period — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 3.Music of Cuba — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 4.Music of Cuba — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 5.Special Period — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 6.Entangled Mobilities in the Transnational Salsa Circuit — Joanna Menet, 2020
- 7.Mala Bizta Sochal Klu: underground, alternative and commercial in Havana hip hop — Geoff Baker, Popular Music, 2012
- 8.Rhythms of the Afro-Atlantic World — Ifeoma Kiddoe Nwankwo, University of Michigan Press eBooks, 2010