Bailar

El mito de Cali como capital mundial de la salsa

Cómo una ciudad colombiana del Valle del Cauca llegó a reclamar un título que oscurece el linaje caribeño más antiguo de la salsa

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Cali, la principal ciudad del Valle del Cauca colombiano, ocupa un lugar inusual en la geografía del baile social latino, pues se la promociona de forma habitual como "La Capital Mundial de la Salsa", un título que presenta a la ciudad como el corazón global de la música y su baile.[1] Las oficinas de turismo y las escuelas de baile repiten la afirmación casi como un lema cívico, y la invitación que se extiende a los visitantes es directa: a quienes buscan dominar el arte se les dice que viajen a Cali, donde el ritmo de orquestas colombianas como Grupo Niche llena el calendario social.[2] La reputación es real en el sentido de que la ciudad sostiene una densidad extraordinaria de bailadores, academias y festivales, pero el eslogan acarrea una afirmación histórica implícita que los estudiosos y los observadores cuidadosos tratan con cautela.[3] La pregunta orientadora de cualquier estudio serio no es, por tanto, si Cali baila salsa con intensidad, lo cual está fuera de discusión, sino si el título de capital descansa sobre un relato preciso de dónde y cómo nació el género.[4]

El error central asociado al título de capital es la suposición de que la salsa misma se originó en Cali, una creencia que circula ampliamente entre los bailadores más nuevos y los aficionados ocasionales.[5] Esta historia de origen se entiende mejor como un mito que como una historia documentada, porque el idioma de la salsa como categoría comercial y estilística con nombre propio tomó forma en el Caribe y en sus redes diaspóricas, y no en el interior colombiano.[5] Lejos de ser la cuna de la música, Cali recibió la salsa como una importación y luego la transformó, desarrollando una interpretación local en vez de inventar la forma subyacente.[6] La distinción importa porque el eslogan popular comprime dos ideas separadas, a saber, la prominencia actual de la ciudad y un supuesto derecho de nacimiento, y solo la primera resiste el escrutinio.[3]

Una genealogía más precisa sitúa las raíces de la música en la amplia corriente de la música antillana, la vasta mezcla de ritmos caribeños que circuló durante décadas antes de que el rótulo de salsa cristalizara.[1] Observadores ligados a la generación más antigua de bailadores de Cali, la llamada vieja guardia, advierten que, al proclamar a su ciudad la capital mundial de la salsa, los bailadores más jóvenes corren el riesgo de olvidar la enorme influencia de esos sonidos antillanos anteriores, la gran fusión de ritmos que tuvo lugar bastante antes de los años 70, cuando lo que hoy se llama salsa adquirió su forma reconocible.[1] Esta corrección sitúa el género dentro de un arco más largo que se remonta al Caribe de la posguerra, donde el son cubano, la guaracha y estilos afines aportaron el vocabulario armónico y percutivo que la salsa comercial posterior reempaquetaría.[1] Al poner en primer plano la música antillana, la vieja guardia replantea a Cali no como inventora, sino como una heredera entre varias dentro de una tradición transnacional.[6]

El mecanismo por el cual Cali adquirió, no obstante, su reputación de capital es una cuestión de difusión cultural más que de creación, pues la ciudad absorbió las grabaciones que llegaban por los puertos del Pacífico y a través de los circuitos de radio regional, y luego cultivó una escena de baile de una intensidad inusual.[6] Las orquestas locales y un público oyente ferozmente leal convirtieron los discos importados en un movimiento propio, y para finales del siglo XX la asociación entre Cali y la salsa se había endurecido hasta convertirse en una identidad en apariencia indiscutible.[6] La literatura promocional que ahora recibe a los visitantes se apoya en este impulso, equiparando a la ciudad con la música misma e instando a los recién llegados a aprender los pasos en sus pistas de baile.[5] Aquí el marketing y la memoria se refuerzan mutuamente, de modo que la repetición del eslogan sustituye gradualmente a la investigación histórica.[2]

Lo que distingue genuinamente a Cali, y lo que el título de capital podría honrar con más fundamento, es el estilo de baile particular que la ciudad desarrolló, más que cualquier reivindicación de autoría del género.[4] El baile caleño es conocido por un juego de pies rápido e intrincado ejecutado a alto tempo, una firma regional que se aparta notablemente de la tradición neoyorquina basada en el slot y de la tradición circular del casino cubano, y es esta cultura técnica la que atrae a estudiantes del extranjero que buscan refinar su oficio.[4] La recepción del eslogan es, por tanto, de doble filo: ha impulsado una marca turística exitosa y una próspera economía de festivales, pero también ha propagado un mito de origen que aplana la ascendencia antillana y cubana más profunda de la música.[3] Los estudiosos discrepan sobre cuánto peso dar al título, pues algunos lo tratan como un orgullo cívico inofensivo y otros advierten que borra las contribuciones de músicos caribeños anteriores.[1] La síntesis más defendible sostiene que Cali no tiene rival como capital contemporánea de la práctica del baile de salsa, al tiempo que sigue siendo un nodo, y no la fuente, dentro de la historia más larga del género.[6]

Referencias

  1. 1.Why is Cali, Colombia the Capital of Salsa?www.thesalsacenter.com, intro
  2. 2.Salsa in Cali, Colombia I Colombia Travelcolombia.travel, body
  3. 3.Salsa Dance: History, Music, Steps, Styles, and Variants - Salsa Vidawww.salsavida.com, myth section
  4. 4.Why Cali, Colombia Is the Salsa Dancing Capital of the Worldwww.farandwide.com, lede
  5. 5.Salsa Dance: History, Music, Steps, Styles, and Variants - Salsa Vidawww.salsavida.com, myth section
  6. 6.How Cali Became The Salsa Capital Of The Worldtheculturetrip.com, history