Postura y marco en la salsa
Los fundamentos posturales y conectivos de un baile social de pareja, leídos frente a la tradición codificada del baile de salón
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La categoría Rhythm de la Escuela Estadounidense ofrece el puente institucional más cercano al mundo musical de la salsa, porque su repertorio de cinco bailes combina los tratamientos estadounidenses de la Rumba y el Cha Cha con el Bolero estadounidense, el Mambo estadounidense y la forma estadounidense del East Coast Swing.[7] El mambo reviste especial importancia, puesto que la sincronización en el dos asociada al mambo subyace a uno de los linajes estilísticos más influyentes de la salsa, y su inclusión muestra que la línea de baile caribeña sí ingresó en la práctica codificada del baile de salón, pero por la vía estadounidense y no por la internacional.[8] Aun así, el Mambo estadounidense codificado y la salsa que se baila socialmente en las comunidades caribeñas y de la diáspora no son intercambiables, y sus distintas exigencias sobre la postura y el marco hacen eco de un patrón más amplio en el baile de pareja.
A continuación se presenta el cuerpo completo reescrito, con el único pasaje señalado reformulado; todo el demás texto se conserva textualmente.
La postura y el marco constituyen la arquitectura fundacional de la salsa como baile de pareja, el contrato silencioso mediante el cual dos cuerpos negocian el peso, el equilibrio y la transmisión del liderar y el seguir a través de un punto de contacto compartido. Aunque la salsa surgió del Caribe y de su diáspora y no de la tradición europea del baile de salón, pertenece a la familia más amplia de los bailes recreativos de pareja que se practican tanto socialmente como en competencia, una categoría cuyo núcleo documentado se ha organizado durante mucho tiempo en torno a formas codificadas de origen europeo.[1] Comprender el enfoque de la salsa respecto de la postura y el marco exige, por tanto, situarla frente a ese trasfondo codificado, porque el contraste entre un abrazo social improvisado y una toma competitiva reglamentada ilumina lo que distingue la manera en que los bailadores de salsa se paran, se conectan y se mueven.
En el vocabulario técnico del baile de pareja, el término marco describe la estructura relativamente estable de los brazos, los hombros y el torso a través de la cual un líder comunica su intención y un seguidor la interpreta. Dentro de la rama más exhaustivamente codificada del baile de pareja, la tradición competitiva del baile de salón, esta estructura se disciplina hacia ideales que los observadores han resumido como control y cohesión, cualidades que las competencias están diseñadas para premiar.[2] El marco de la salsa, en cambio, se entiende por lo general como más elástico e improvisado, pues prioriza el cambio rápido de dirección y los giros característicos del género por encima de las líneas sostenidas y escultóricas que se valoran en la pista de salón; los practicantes discrepan sobre con cuánta rigidez debería aplicarse cualquier estándar único, ya que la salsa se ha transmitido históricamente mediante la práctica social y no mediante un programa escrito.
El vocabulario mismo de la postura y el marco refleja el linaje híbrido del baile de pareja. El lenguaje del mundo codificado del baile de salón aporta muchos de los términos técnicos que los instructores aplicaron más tarde, por analogía, a la salsa, aunque las propias tradiciones pedagógicas de la salsa desarrollaron sus modismos descriptivos de manera independiente. Dado que la literatura técnica escrita dominante creció en torno a las formas competitivas de origen europeo,[3] las discusiones sobre el marco de la salsa toman con frecuencia terminología del baile de salón al tiempo que insisten en la ejecución distintiva de la salsa: una importación de palabras sin una importación de reglas.
El contraste se agudiza cuando se considera cómo las instituciones del baile de salón formalizaron el marco en absoluto. Dos escuelas principales llegaron a dominar el baile de pareja competitivo: una Escuela Internacional desarrollada en Inglaterra y regulada por el World Dance Council y la World DanceSport Federation, y una Escuela Estadounidense, también llamada Escuela Norteamericana, que predomina en los Estados Unidos bajo la gobernanza de USA Dance.[4] Cada escuela estandariza las figuras permitidas, la técnica y el estilo, lo que significa que el marco en esos sistemas no es cuestión de gusto individual sino de regla juzgable.[5] La salsa nunca pasó por semejante aparato centralizador, y en consecuencia su postura y su marco varían según el linaje y la localidad de maneras que ningún organismo rector ha reconciliado jamás.
El repertorio que esas escuelas certifican aclara aún más la condición de forastera de la salsa. La categoría Latin de la Escuela Internacional comprende cinco bailes —Samba, Cha Cha, Rumba, Paso Doble y Jive—, cada uno juzgado dentro de una sola competencia que abarca los cinco.[6] La salsa no aparece en ninguna parte de esa lista, pese a compartir ascendencia musical afrocaribeña con varios de sus integrantes, un silencio que refleja la evolución paralela de la salsa por fuera del circuito del deporte del baile. La ausencia es instructiva: mientras que la Rumba y el Cha Cha ingresaron al canon competitivo con un encuadre y un juego de pies prescritos, la postura y la conexión de la salsa siguieron gobernadas por la convención de la pista de club y por los linajes pedagógicos regionales, y no por ningún libro de figuras certificado.
La categoría Rhythm de la Escuela Estadounidense ofrece el puente institucional más cercano al mundo musical de la salsa, porque su repertorio de cinco bailes combina los tratamientos estadounidenses de la Rumba y el Cha Cha con el Bolero estadounidense, el Mambo estadounidense y la forma estadounidense del East Coast Swing.[7] El mambo reviste especial importancia, puesto que la sincronización en el dos asociada al mambo subyace a uno de los linajes estilísticos más influyentes de la salsa, y su inclusión muestra que la línea de baile caribeña sí ingresó en la práctica codificada del baile de salón, pero por la vía estadounidense y no por la internacional.[8] Aun así, el Mambo estadounidense codificado y la salsa que se baila socialmente en las comunidades caribeñas y de la diáspora no son intercambiables, y sus distintas exigencias sobre la postura y el marco hacen eco de un patrón más amplio en el baile de pareja.
Ese patrón más amplio es el hecho bien documentado de que los bailes que comparten un nombre entre las dos escuelas de baile de salón pueden diferir considerablemente en sus patrones permitidos, su técnica y su estilo; las versiones internacional y estadounidense del Foxtrot, por ejemplo, son bastante distintas pese a sus raíces comunes.[9] El mismo principio ayuda a explicar por qué la postura y el marco de la salsa se fracturan según líneas regionales en lugar de converger. Así como dos instituciones produjeron dos Foxtrots, los principales centros de la salsa produjeron encuadres reconociblemente distintos: una observación que los practicantes hacen sobre las escuelas regionales del baile, aunque, a diferencia del baile de salón, ninguno de estos estilos de salsa fue ratificado jamás por una federación.
La postura en la salsa se refiere a la relación habitual del bailador con el piso: la distribución del peso sobre la planta de los pies, la alineación de la columna y la disposición de la pierna de apoyo para liberarse hacia el siguiente paso. Estos compromisos posturales sirven al mismo propósito fundamental que los jueces competitivos premian como control, a saber, el dominio del bailador sobre el equilibrio y el impulso, aunque la salsa persiga ese control hacia la improvisación social rápida y no hacia la exhibición coreografiada.[10] Una postura estable permite que el marco siga siendo receptivo; una postura colapsada o excesivamente rígida interrumpe la transmisión del liderar, una relación que se sostiene en todos los bailes de pareja, independientemente de si se bailan ante un panel de jueces o por el placer de una pista atestada.
Mientras que la categoría Standard del baile de salón impone una toma cerrada continua y su categoría Latin alterna entre posiciones conectadas y abiertas bajo reglas codificadas, el marco de la salsa es abrumadoramente un asunto de posición abierta y tomas de mano, puntuado por breves contactos cerrados. Los patrones de giro distintivos del género exigen que la conexión sea lo bastante firme para telegrafiar un liderar y, a la vez, lo bastante suelta para liberar a la pareja hacia un giro y recuperarse a tiempo. Esta tensión negociada distingue a la salsa de la cohesión más sostenida que premia el baile de salón competitivo,[11] y otorga un valor especial a un marco compacto y de baja tensión, capaz de absorber y redirigir la energía muchas veces dentro de una sola frase musical.
El alcance global del baile de pareja codificado subraya cuán inusual es la descentralización de la salsa. En Canadá, por ejemplo, tanto el estilo internacional como el estadounidense se bailan bajo un único organismo regulador nacional,[12] y la Escuela Internacional misma prevalece en la mayor parte del mundo fuera de los Estados Unidos.[13] La salsa se difundió con la misma amplitud —mediante la migración, la grabación y la vida nocturna—, pero no llevó consigo ningún regulador equivalente, de modo que su postura y su marco se propagaron como una práctica viva y no como un sistema ratificado, acumulando acentos locales dondequiera que echó raíces.
Las instituciones que sostuvieron a la salsa no fueron federaciones sino los barrios, los clubes y los medios de difusión del Caribe, particularmente en Puerto Rico, donde redes de radio salsera como Cadena Salsoul llevaron la música a la vida cotidiana.[14] En semejante ecosistema, la postura y el marco se transmitían por imitación y aprendizaje —observando a los mayores en una pista de baile, absorbiendo los hábitos de un maestro regional— y no mediante un examen contra un estándar impreso. Este modo de transmisión ayuda a explicar la durabilidad de la variación local, ya que cada comunidad reproducía sus propias convenciones de encuadre sin referencia al reglamento centralizador que mantienen las escuelas de baile de salón.[15]
La recepción de la salsa como un baile primordialmente social y no competitivo moldeó aún más sus prioridades técnicas. La categoría del baile de pareja en general se disfruta tanto de manera recreativa como en competencia juzgada,[16] pero el centro de gravedad de la salsa ha seguido siendo la pista social, donde la medida de un buen marco es la comodidad de la pareja y la legibilidad del liderar, y no la calificación de un juez. La salsa competitiva existe, y donde existe tiende a tomar hábitos escénicos de los mundos del baile de salón y de la actuación, importando una línea más teatral y un porte más firme de los que exige el abrazo social. El resultado es un espectro de postura y marco dentro de la propia salsa, anclado en un extremo por la toma social relajada y en el otro por la exhibición orientada al escenario.
Los estudios sobre la técnica de la salsa deben lidiar con una asimetría documental. Mientras que las escuelas de baile de salón generaron una extensa literatura reglamentaria —programas, descripciones de figuras y los registros institucionales de organismos como el World Dance Council y USA Dance—,[17] la postura y el marco de la salsa sobreviven principalmente en la instrucción oral, las grabaciones de actuaciones y el conocimiento corporizado de los maestros. Los historiadores del baile proceden, por tanto, con cautela: las afirmaciones sobre cómo se originó un determinado marco regional descansan a menudo en el testimonio de los practicantes y no en evidencia escrita contemporánea, y los relatos en competencia no siempre pueden reconciliarse. Esta modestia probatoria es en sí misma un rasgo definitorio de los estudios sobre la salsa, que la distingue de la historia comparativamente bien archivada del baile de salón codificado.
El legado del enfoque de la salsa respecto de la postura y el marco reside precisamente en su rechazo de la codificación. Al mantener sus fundamentos técnicos arraigados en la práctica social y no en la regla de una federación, la salsa preservó una flexibilidad que permitió a su marco absorber nuevas influencias y diferir legítimamente de una comunidad a otra. La comparación con el baile de salón no es un juicio de valor sino un estudio de contraste: una tradición persiguió el control y la cohesión hacia un estándar juzgable en una pista de competencia,[18] mientras que la otra persiguió la receptividad y la improvisación hacia el placer compartido del baile social. La postura y el marco siguen siendo, en ambos casos, el cimiento sobre el cual se construye todo lo demás: la sincronización, los giros, el estilo y la interpretación musical.
Referencias
- 1.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 2.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 3.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 4.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 5.What is a Ballroom Dance Syllabus? - DanceVision
- 6.Standard, Latin and 10Dance - World DanceSport Federation
- 7.What is American Rhythm Dance Style? - DanceVision
- 8.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 9.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 10.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 11.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 12.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 13.The Difference Between American and International Style Ballroom Dance - DanceVision
- 14.99.1 Salsoul... Salsa y Vacilon!
- 15.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 16.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 17.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 18.Ballroom dance — Wikipedia contributors, Wikipedia