Bailar

Estilización y musicalidad en la salsa

La dimensión interpretativa de la técnica salsera, desde la percepción rítmica hasta el vocabulario expresivo de brazos, cuerpo y giros

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La estilización y la musicalidad constituyen en conjunto la capa interpretativa de la salsa, el medio por el cual un bailador traduce un arreglo grabado o en vivo en movimiento visible, en lugar de limitarse a ejecutar una secuencia de figuras memorizadas. Las grabaciones de salsa portan un contenido emocional pronunciado, y las fuentes didácticas suelen instar a los bailadores a reparar en el matiz emocional de un tema —ya sea tierno, desenfadado o enérgico— y a dejar que ese afecto coloree el carácter del baile.[1] La musicalidad, en el vocabulario de la pedagogía salsera contemporánea, nombra la capacidad de percibir los patrones rítmicos subyacentes de la música y responder a ellos, en lugar de responder a un conteo numérico abstracto.[2] La estilización, el vocabulario de superficie complementario, comprende la conformación de brazos, manos, cuerpo y giros mediante la cual esa percepción interna se vuelve legible para la pareja y para quienes observan.[5]

La tensión pedagógica central de este ámbito reside entre contar y sentir. En muchos entornos de baile social, sobre todo allí donde la salsa se transmitió a través de un sistema estructurado de clases en lugar de absorberse desde la niñez, a los principiantes se les enseña primero a pisar sobre un par fijo de tresillos, los genéricos 123 y 567, sin importar lo que la propia música esté haciendo en ese momento.[3] Este enfoque establece una sincronización compartida y fiable entre las parejas, pero abstrae al bailador de la canción; la ambición más avanzada, en cambio, consiste en dejar de contar pasos por completo y sentir el ritmo de manera directa, permitiendo que sea la música, y no el conteo, la que gobierne cuándo y cómo ocurre el movimiento.[1] El paso de una postura a la otra se concibe ampliamente como el arco que define el desarrollo musical de un bailador.

Quienes observan la enseñanza de la salsa distinguen dos rutas hacia la fluidez musical, una intuitiva y otra aprendida o estructurada. La ruta estructurada se describe como surgida de un compromiso físico y activo con la música —tocar un instrumento, estudiar música formalmente o someterse a una formación dancística reglada—, cada uno de los cuales profundiza la capacidad del bailador para traducir el sonido en movimiento.[3] Esta competencia aprendida no es meramente técnica; se presenta como el fundamento desde el cual un bailador infunde una interpretación personal en el baile y desarrolla un estilo individual, en lugar de reproducir una plantilla genérica.[6] Las dos rutas no son mutuamente excluyentes, y la mayoría de los relatos tratan el sentir intuitivo de un bailador social experimentado y el conocimiento analítico de un músico formado como elementos que se refuerzan mutuamente con el tiempo.

El material musical que la musicalidad pone en juego es en sí mismo estratificado, y los tratamientos serios del tema parten de la arquitectura del arreglo. Los planes de estudio de los talleres suelen introducir la clave, la llave rítmica de dos células que organiza la música bailable afrocubana y que se enseña tanto en su dirección 3/2 como 2/3, junto con las congas, el bajo y las líneas de piano que completan la textura.[2] Un bailador que sabe localizar estos elementos gana un vocabulario de opciones: si marcar la clave, montarse sobre el bajo u ornamentar contra el montuno del piano. La misma orientación subyace a la recomendación de aprender a identificar los instrumentos por separado, comprender sobre qué tiempos caen característicamente y reconocer cómo sus figuras rítmicas se repiten a lo largo de un pasaje.[4]

El fraseo y el arreglo conforman una segunda capa analítica por encima del ritmo a nivel del compás. Las canciones de salsa se construyen en secciones extendidas —una apertura, un verso cantado, un montuno o un coro-pregón de llamada y respuesta y, con frecuencia, un mambo impulsado por los metales o un break de percusión—, y la capacidad de desglosar el fraseo y el arreglo de la canción permite a un bailador anticipar estas transiciones y ajustar la intensidad del movimiento a la estructura de la música.[4] Las fuentes subrayan que este tipo de análisis estructural es difícil de realizar en tiempo real, porque un bailador ocupado en guiar o en seguir ya tiene demasiado a lo que atender; el remedio recomendado es estudiar las canciones fuera de la pista, históricamente con grabaciones dedicadas a la sincronización y al fraseo, de modo que los patrones se vuelvan lo bastante familiares como para aflorar de manera intuitiva mientras se baila.[4] La implicación es que la musicalidad se ensaya en privado y se expresa en público, una división del trabajo entre la preparación y la ejecución.

La estilización propiamente dicha —el oficio visible superpuesto a una sincronización correcta— suele enseñarse como una competencia distinta con su propio programa. Las clases dedicadas a la estilización se concentran en la estilización de brazos y manos, en el movimiento del cuerpo, en los giros y en la musicalidad, tratándolos como los elementos que elevan la superficie estética de la salsa de un bailador.[5] La separación es instructiva: un bailador puede poseer una sincronización precisa y un amplio repertorio de figuras en pareja y aun así parecer mecánico, porque la estilización gobierna la calidad del movimiento entre y alrededor de los pasos, más que los pasos en sí. El movimiento del cuerpo y, en particular, el porte de la parte superior son lo que hace perceptible la interpretación que el bailador hace de la música, ya que los pies pueden mantener un básico invariable mientras el torso, los brazos y la cabeza responden a los cambios dinámicos del arreglo.[5]

La relación entre la estilización y la musicalidad es recíproca antes que jerárquica. La estilización sin fundamento musical se convierte en ornamento por sí mismo, mientras que la musicalidad sin un vocabulario de estilización desarrollado permanece como una experiencia interna que la pareja no puede leer. El propósito expreso de la enseñanza de la estilización es refinar la estética del baile dentro de un entorno acogedor y de alta energía, y la musicalidad se integra en esa misma enseñanza precisamente porque ambas son inseparables en la ejecución.[18] Un giro ejecutado sobre un acento de los metales, una extensión del brazo prolongada a lo largo de una nota sostenida o una isla corporal nítida colocada sobre un break de percusión dependen, cada uno, tanto de una capacidad de estilización como de una decisión musical sobre dónde desplegarla.

Los sistemas de sincronización aportan un marco adicional dentro del cual operan la estilización y la musicalidad, y las principales variantes regionales de la salsa difieren en parte por cómo relacionan el movimiento con el ritmo. El estilo On1 y el estilo On2 neoyorquino comparten un parecido estructural de familia, en cuanto muchas de sus figuras se generan a partir de variaciones del cross-body lead, pero rompen en tiempos distintos del compás, lo cual altera el sentir del baile sobre la misma música.[6] Ambos se bailan típicamente en un slot y pueden ejecutarse a altas velocidades conservando una musicalidad considerable, una cualidad que distingue a los estilos lineales de la tradición rotacional del casino.[6] La elección de la sincronización no es, por tanto, una mera convención técnica, sino una postura musical, ya que los bailadores de On2 describen con frecuencia el romper en el segundo tiempo como una forma de alinear el baile más estrechamente con el tumbao de la conga.

El lucimiento y el vocabulario de giros diferencian aún más los estilos y moldean las prioridades de estilización que cada uno cultiva. El estilo On1 se caracteriza por su vistosidad comparativa, con patrones que despliegan muchos giros para la mujer, una tendencia que pone un valor especial en la técnica de giro y en la estilización de brazos que enmarca esos giros.[6] Allí donde un estilo destaca los giros múltiples y rápidos, el programa de estilización de la seguidora enfatiza de manera natural el spotting, la preparación del giro y las formas de mano y brazo que completan una rotación con limpieza. El contraste con los estilos que enfatizan el movimiento del cuerpo y el acento musical sutil antes que la cantidad de giros ilustra cómo la gramática regional de una escena salsera condiciona qué elementos de la estilización desarrollan con más esmero sus bailadores.

La dimensión emocional regresa como el principio unificador que subordina la técnica a la expresión. Dado que la música de salsa comunica con tanta frecuencia un sentimiento intenso, se anima a los bailadores a percibir la emoción particular de cada canción y a dejar que esa emoción guíe las elecciones de estilización que hacen, de modo que un pasaje tierno de tinte bolero y una sección agresiva de mambo no se bailen de la misma manera.[15] La musicalidad, según este relato, es en última instancia la comprensión profunda de los patrones rítmicos de la música de salsa y la conexión con ellos, lo que permite que tal diferenciación ocurra de forma fiable y no por azar.[16] El bailador que ha interiorizado la clave, la instrumentación y el fraseo puede elegir, momento a momento, qué rasgo de la música encarnar.

El cultivo de un estilo individual se trata a lo largo de estas fuentes como el punto culminante de toda la empresa. El compromiso activo y físico con la música se describe como el comienzo de un viaje más profundo de descubrimiento, uno que permite a un bailador plasmar melodías, ritmos y texturas sonoras en movimiento de un modo que produce satisfacción personal.[17] De ese compromiso emerge la capacidad de infundir la propia interpretación en el baile y de desarrollar un estilo personal distintivo, que es la respuesta práctica a la abstracción del conteo genérico que se enseña al principio.[6] La trayectoria corre, por tanto, de una uniformidad impuesta hacia una individualidad expresiva, con la musicalidad sirviendo de puente entre ambas.

Vista en su conjunto, el discurso moderno sobre la estilización y la musicalidad en la salsa refleja una maduración más amplia del baile, que pasó de ser un pasatiempo primordialmente social a un oficio estudiado con su propia pedagogía, sus talleres y sus clases especializadas. La existencia de talleres de musicalidad dedicados a los bailadores que desean comprender la clave, las congas, el bajo y la línea de piano da testimonio de una demanda de conocimiento analítico que generaciones anteriores de bailadores sociales quizá absorbieron de manera tácita.[2] Igualmente, la persistencia del consejo de simplemente sentir el ánimo de una canción y dejar de contar refleja una convicción duradera de que, por mucha teoría que un bailador acumule, la prueba última de la musicalidad se siente antes que se calcula.[1] Entre el estudio estructurado y el sentir intuitivo, la salsa contemporánea sitúa la estilización que vuelve visible la música.

Referencias

  1. 1.9 Expert Tips to Master Salsa Musicality & Connect with the Music - Stop Counting Steps: A Beginner's Guide to Feeling the Rhythm in Salsa - Dance Like a Pro: A Choreographer’s Secrets to Salsa Musicality & Expression | DanceUs.orgwww.danceus.org
  2. 2.Musicality — Salsa Secretssalsasecretsdance.com
  3. 3.Practical Musicality For Social Salsa Dancers - Salsa Intoxica Dance Studiosalsaintoxica.com
  4. 4.9 Expert Tips to Master Salsa Musicality & Connect with the Music - Stop Counting Steps: A Beginner's Guide to Feeling the Rhythm in Salsa - Dance Like a Pro: A Choreographer’s Secrets to Salsa Musicality & Expression | DanceUs.orgwww.danceus.org
  5. 5.Practical Musicality For Social Salsa Dancers - Salsa Intoxica Dance Studiosalsaintoxica.com
  6. 6.Practical Musicality For Social Salsa Dancers - Salsa Intoxica Dance Studiosalsaintoxica.com
  7. 7.9 Expert Tips to Master Salsa Musicality & Connect with the Music - Stop Counting Steps: A Beginner's Guide to Feeling the Rhythm in Salsa - Dance Like a Pro: A Choreographer’s Secrets to Salsa Musicality & Expression | DanceUs.orgwww.danceus.org
  8. 8.Musicality — Salsa Secretssalsasecretsdance.com
  9. 9.Practical Musicality For Social Salsa Dancers - Salsa Intoxica Dance Studiosalsaintoxica.com
  10. 10.Salsa Styling Dancing Classes for Ladies and Men in SLCwww.dfdancestudio.com