Bailar

Salsa Cubana (Casino)

El baile de pareja circular de Cuba, desde los casinos deportivos de La Habana hasta la escena salsera mundial

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La Salsa Cubana, bailada bajo el nombre autóctono más antiguo de Casino, es el baile social de pareja de Cuba que surgió de la cultura de los salones de baile de la isla a mediados del siglo XX y que, desde los años 70, ha recibido la etiqueta de Salsa Cubana para distinguirlo de los estilos lineales codificados más tarde en el extranjero.[1] A diferencia de las formas en ranura que se enseñan en los estudios de Norteamérica y Europa, el Casino se despliega como una conversación circular entre dos integrantes de la pareja, y los propios cubanos lo tratan menos como una disciplina de estudio que como una expresión cotidiana de la vida social popular.[1] Su cimiento musical es el Son Cubano, el género del oriente cubano del que desciende la salsa en su conjunto, de modo que todo relato del baile es al mismo tiempo un relato de la música que lo sostiene.[3]

El nombre del baile conserva una memoria social precisa: deriva de los casinos deportivos, los salones de baile recreativos que frecuentaban los cubanos blancos relativamente prósperos desde mediados de los años 50, donde el estilo tomó forma por primera vez y ganó adeptos.[18] La palabra más amplia salsa, en cambio, fue una acuñación exógena, adosada por el director de orquesta Johnny Pacheco en la Nueva York de los años 60 como un paraguas conveniente para la música bailable cubana que entonces circulaba por la ciudad.[2] El musicólogo Antonio Gómez Sotolongo insiste aún más en este punto, al sostener que la salsa como producto comercial de marca fue el resultado de la apropiación, capitalización y resignificación de los géneros cubanos llevadas a cabo por productores y públicos latinos en Nueva York durante los años 70.[6]

Para comprender el Casino hay que comprender primero el son. El son cubano surgió en las tierras altas del oriente de Cuba hacia el final del siglo XIX como una forma sincrética, que casaba el estilo vocal español, la métrica lírica y el tres con un ritmo de clave, una estructura de llamada y respuesta y una batería percusiva de derivación bantú.[4] El género llegó a La Habana alrededor de 1909 y se grabó allí por primera vez en 1917, tras lo cual se expandió por toda la isla hasta convertirse en la música popular más influyente de Cuba.[4] Sus agrupaciones crecieron de manera constante, desde el sexteto de los años 20 hasta el septeto con trompeta de los años 30 y el conjunto de piano y conga de los años 40, que a su vez alimentó las descargas improvisadas de los años 50.[16]

El linaje de la música salsa pasa directamente por esta herencia cubana. Su antecesor inmediato es el son montuno desarrollado por Arsenio Rodríguez en los años 40, mientras que su núcleo rítmico más profundo desciende de las tradiciones del África occidental y central —kongo, yoruba y diversos pueblos bantúes— que sembraron el Caribe de polirritmia, canto de llamada y respuesta y percusión ritual.[3] La etiqueta comercial llegó solo más tarde, y sobreviven historias en disputa: una banda autoidentificada como salsa, Cheo Marquetti y su Conjunto, se formó en Cuba en 1955, y La Sonora Habanera publicó un álbum titulado simplemente Salsa en 1957; sin embargo, fueron los músicos cubanos, dominicanos y puertorriqueños de la Nueva York de los años 70 quienes fijaron el término en el mercado.[15]

Como forma bailada, el Casino se armó a partir de muchas piezas. Ambos relatos principales remontan su esqueleto al Son urbano cubano, sobre el cual los bailadores injertaron figuras de pareja y vueltas tomadas del Mambo y el Cha Cha Chá cubanos, de la Rumba Guaguancó y del Jive norteamericano de la época.[1] Lo que distingue al Casino de los estilos vecinos es menos su vocabulario prestado que su apetito por la cita espontánea: un bailador de Casino puede, a mitad de una figura, intercalar fragmentos de rumba, de bailes para los Orishas o de formas populares más antiguas como el Danzón, recurriendo libremente a la herencia folclórica.[5]

El tiempo marca una de las divisiones históricas más nítidas del baile. El Casino se bailaba tradicionalmente a contratiempo, una fraseo en el que ningún paso cae en el primer ni en el quinto tiempo de cada clave, con el cuarto y el octavo llevando el énfasis, de modo que los bailadores añaden su propia voz a la polirritmia de la música —una relación con el pulso que compartía con el Son, el Danzón y el Cha Cha Chá.[7] Hoy, en cambio, el Casino se baila mucho más a menudo a tiempo, con la pareja pisando de lleno en el primer y el quinto tiempos, un giro que lo acercó al conteo de los estilos de salsa exportados.[1]

En lo espacial, el Casino se construye sobre una lógica circular. La pareja se enfrenta y recorre lo que los practicantes describen como tres puntos, tejiendo intrincados patrones de movimiento de brazos y cuerpo alrededor de un centro compartido.[8] Esta circularidad es precisamente lo que lo separa de la convención norteamericana y europea, en la que las parejas permanecen en una ranura lineal de dos puntos e intercambian los extremos como los bailarines del West Coast Swing; en la taxonomía más amplia de la salsa, tanto los estilos cubano como colombiano pertenecen a la familia circular, mientras que los estilos de Nueva York y Los Ángeles son lineales.[9]

Entre los pasos básicos del Casino, la guapea —registrada también como pausa o swagger— es emblemática: el líder lleva el pie izquierdo hacia atrás, de manera más o menos enfática, desde una posición de partida ligeramente adelantada, un movimiento muy distinto del común paso básico de adelante y atrás de la salsa exportada.[10] La música a la que se ajusta todo esto se sitúa dentro de la amplia banda de tempo de la salsa, que va de unos 150 a 250 pulsos por minuto, con la mayor parte del baile social cayendo entre 160 y 220, y el ritmo básico distribuyendo tres pasos a lo largo de cada cuatro tiempos.[19]

El registro expresivo del Casino se arraiga en la vida social afrocaribeña. El baile se concibe como una interacción entre la pareja, regida por el sabor y moldeada por una estética del coqueteo, el cortejo y las texturas de la experiencia cotidiana.[12] Su alcance improvisatorio hacia los bailes de Orishas y la Rumba es, según señala la literatura, especialmente pronunciado entre los cubanos de ascendencia africana, para quienes estas citas cargan el peso de una tradición folclórica viva más que un mero adorno.[11]

Del Casino surgió su derivación más comunitaria, la Rueda de Casino, un baile en ronda para varias parejas en el que un cantador anuncia las figuras y las parejas se intercambian en rotación rápida.[5] Su forma circular tomó forma durante los últimos años de aquella década, cuando llevó por primera vez el título de Rueda del Casino, bailada al principio exclusivamente en el Club Casino Deportivo antes de extenderse a los clubes a lo largo de las playas y hasta la capital; las propias frases empleadas para convocarla —propuestas de bailar la rueda "como en el Casino"— ligaron el nombre del club al baile mismo.[13]

Las instituciones de la radiodifusión y el ocio aceleraron su difusión. A medida que la música y el baile ganaban terreno, los grupos de rueda de amigos, familiares y profesionales se multiplicaron por toda la isla, y hacia el final de los años 70 tales agrupaciones llegaron a un público nacional a través del programa de televisión Para Bailar.[5] El baile pasó así de un origen estrecho de club a una práctica ampliamente compartida en una sola generación, una trayectoria típica de las formas populares cubanas que se mueven de los clubes sociales cerrados a los medios de masas.[13]

La emigración llevó el Casino al extranjero y, en el proceso, lo transformó. Las convulsiones del período castrista impulsaron oleadas de cubanos hacia Estados Unidos, muchos a Miami, que ya se había convertido en un nodo del son, la rumba y el cha-cha-chá cubanos en los años 50, cuando inmigrantes anteriores llevaron sus tradiciones al norte.[14] La Rueda de Casino entró en la escena salsera de Miami durante el éxodo del Mariel y, a lo largo de finales de los años 80 y principios de los 90, experimentó una explosión de popularidad, aunque la versión que arraigó difería apreciablemente de la que se practicaba en la isla.[5]

Esa divergencia tuvo un autor con nombre. René Gueits, quien fundó el grupo Salsa Lovers en 1994, reestructuró la Rueda de Casino cubana en un programa más reglamentado y "de discoteca", despojándola de las referencias a la Rumba Guaguancó, el Cha Cha Chá cubano y el Son urbano que habían dado al original su textura.[5] Desde Miami esta Rueda codificada viajó a otros centros metropolitanos de Estados Unidos con grandes poblaciones hispanas y, con el tiempo, al mundo entero, aun cuando los bailadores cubanos siguieron haciendo circular la forma isleña más antigua junto a ella.[13]

Mientras la diáspora reformulaba el baile, los músicos de la isla emprendían una modernización paralela del son mismo. Agrupaciones como Los Van Van, Irakere y NG La Banda desarrollaron el songo, que hacia finales de los años 80 evolucionó hacia la timba en manos de grupos como la Charanga Habanera —un estilo que ahora se archiva con frecuencia, de forma algo confusa, bajo la misma bandera de la salsa.[15] En el uso cubano, la timba a veces se denomina a sí misma "salsa cubana", una superposición terminológica que refleja la propia denominación en disputa del baile y subraya cuán porosa sigue siendo la frontera entre el son, la salsa y sus descendientes.[16]

En la actualidad el Casino se erige a la vez como patrimonio nacional y exportación mundial. Dentro de Cuba sigue ligado a la vida social y cultural cotidiana, entretejido en la práctica musical popular de la isla y sirviendo de fundamento a partir del cual se construye la sociable Rueda de Casino.[1] Más allá del Caribe se baila en la República Dominicana y Venezuela y ha hallado públicos duraderos por toda Europa y partes de Asia, de modo que un baile nacido en los clubes habaneros de mediados de siglo circula hoy allá donde se escuche la salsa.[1]

La historia del baile condensa, por tanto, un argumento más amplio sobre el lugar de la música cubana en el mundo. La Habana había sido el centro comercial de la música caribeña desde comienzos del siglo XIX, y Gómez Sotolongo sostiene que la abolición de la propiedad privada y la expropiación de las industrias de la isla después de 1959 fueron decisivas para empujar el artículo de marca llamado Salsa al mercado internacional en los años en torno a 1976.[17] Leída a través de esa lente, la Salsa Cubana Casino es menos una derivación provinciana de una invención neoyorquina que la práctica social viva de la cual el género comercial fue, en la diáspora, abstraído y rebautizado —una ironía que sus practicantes cubanos nunca han estado obligados a resolver.[6]

Referencias

  1. 1.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  2. 2.Inventing Salsa | USPTO
  3. 3.How Salsa Music Took Root in New York City | HISTORYwww.history.com
  4. 4.Salsa | Music, Meaning, Definition, Dance, History, & Facts | Britannicawww.britannica.com
  5. 5.Rueda de CasinoWikipedia contributors, Wikipedia
  6. 6.Cuando La Salsa Le Dijo Al Son: ¡ Quítate Tú Pa' Ponerme Yo! Mundoclasico.comAntonio Gómez Sotolongo, 2025
  7. 7.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  8. 8.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  9. 9.Salsa (dance)Wikipedia contributors, Wikipedia
  10. 10.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  11. 11.Rumba in Cuba - UNESCO Intangible Cultural Heritage
  12. 12.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  13. 13.Latin American dance - Caribbean, Salsa, Merengue | Britannicawww.britannica.com
  14. 14.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  15. 15.Salsa musicWikipedia contributors, Wikipedia
  16. 16.How Salsa Music Took Root in New York City | HISTORYwww.history.com
  17. 17.Cuando La Salsa Le Dijo Al Son: ¡ Quítate Tú Pa' Ponerme Yo! Mundoclasico.comAntonio Gómez Sotolongo, 2025
  18. 18.Cuban salsaWikipedia contributors, Wikipedia
  19. 19.Salsa (dance)Wikipedia contributors, Wikipedia