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El tango en París en los años veinte

La internacionalización de un baile argentino en la Europa de entreguerras

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El tango que cautivó al París de moda en los años veinte era menos el baile tal como había tomado forma por primera vez a lo largo del Río de la Plata que una reelaboración cosmopolita que los salones europeos depuraron para la exportación. Desde sus primeras décadas, la forma estuvo ligada a la inmigración, nutriendo su carácter en los barrios obreros y migrantes de Buenos Aires y Montevideo antes de que nada de ello llegara a Europa.[1] Los estudiosos que reconstruyen la trayectoria global del baile señalan la capital francesa como el nodo fundamental a través del cual el tango se difundió hacia el exterior, circulando tanto en la música como en el cine y convirtiendo una práctica regional en una moda transatlántica.[2] La distancia entre los orígenes plebeyos del baile y su recién adquirida respetabilidad parisina enmarca gran parte de lo que la década hizo de él, pues lo que había sido sospechoso en los barrios portuarios del Plata se convirtió, en los salones de Europa, en un signo de sofisticación.

Una medida del papel mediador de París puede leerse en el extremo mismo de la difusión del baile. Cuando el tango llegó por primera vez a Japón, lo hizo en los años veinte como un elegante baile de salón de estilo francés, y allí permaneció al principio como patrimonio de una élite reducida.[3] Solo hacia los años treinta un tango de salón de estilo británico quedó al alcance de la clase media japonesa, una importación posterior y de acento diferente que viajó por un canal comercial distinto.[4] La secuencia es instructiva, pues muestra al salón parisino funcionando como intermediario depurador entre el Río de la Plata y públicos que no tenían ningún contacto directo con Argentina. La capital francesa no se limitó a recibir el tango; difundió una versión particular y refinada de él al resto del mundo, y esa forma mediada, más que el artículo en bruto, fue lo que muchos públicos lejanos aprendieron por primera vez a llamar tango.

En la propia Argentina, el tango portaba significados muy distintos de su encarnación parisina, pues en su tierra natal estaba entrelazado con la política de la identidad nacional. A lo largo de finales del siglo XIX y comienzos del XX, el gaucho y el tango proporcionaron juntos un acervo común de símbolos a través del cual los argentinos —incluidos antagonistas posteriores tan diferentes como Perón y Borges— afirmaron el dominio sobre su propia cultura.[5] La lengua del baile, el argot lunfardo, había sido desdeñada durante mucho tiempo como la jerga callejera de los inmigrantes y el mundo criminal antes de que los estudiosos la revaloraran como una auténtica marca de identidad.[6] La moda parisina invirtió, en efecto, estas valencias, prestando prestigio en el exterior a una forma que la sociedad respetable en el país seguía mirando con ambivalencia; los estudiosos discrepan sobre en qué medida este aval extranjero aceleró la aceptación del tango en la clase media argentina.

El París de los años de entreguerras era, además, una capital de vida nocturna permisiva en la que la gramática social del baile en pareja resultó ser inusualmente fluida. Los llamados bailes de invertidos —reuniones públicas y privadas que permitían el travestismo y las parejas del mismo sexo en la pista de baile— alcanzaron su auge en el período entre las dos guerras, con Berlín y París entre sus centros más destacados.[7] Tales eventos no eran un monopolio europeo; se celebraron reuniones comparables en ciudades tan lejanas como Buenos Aires y Ciudad de México, y las más fastuosas de ellas se convirtieron en ocasiones culturales de cierta relevancia que llegaron incluso a atraer a turistas curiosos.[8] Este ambiente, en el que el abrazo y la conducción no estaban rígidamente asignados por sexo, ofrece un contexto valioso para comprender cómo podía reinterpretarse un baile íntimo en pareja, aunque el registro conservado vincula estos bailes solo de manera tangencial al repertorio del tango como tal.

El tango que París abrazó estaba, no obstante, construido sobre una coreografía marcadamente generizada. En su forma convencional, el hombre invita, abraza y lidera, interpretando la música y señalando cada cambio de dirección o de eje a través de la marca, mientras su pareja responde con atención alerta más que con pasividad.[9] Los comentaristas han leído estas disposiciones como una expresión del machismo argentino, aun insistiendo en que el papel del seguidor es asertivo e inventivo más que meramente subordinado; el baile se resume con frecuencia como «cuatro piernas, dos cabezas y un corazón».[9] El contraste entre esta generización codificada y los emparejamientos más libres de los bailes de invertidos de entreguerras ilustra cuán ampliamente el mismo vocabulario subyacente de pasos podía ponerse al servicio de fines sociales divergentes.

La década parisina puso al tango en el camino de convertirse en un producto cultural plenamente global. Considerado en la larga duración, el baile ha sido exportado y absorbido en numerosas sociedades manteniéndose reconociblemente sí mismo, un equilibrio entre fidelidad y adaptación cuya primera gran prueba fue la circulación internacional de los años veinte.[10] Esa trayectoria culminó, mucho más tarde, con el reconocimiento del tango por las Naciones Unidas en 2009 como elemento del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.[11] Sin embargo, la forma nunca ha llegado a cristalizar en un significado único y estable; como señala un reseñador, el tango es «muchas cosas para muchas personas», a la vez un baile, una canción, un símbolo de nación y un recipiente de nostalgia.[12]

El episodio parisino de entreguerras, en el que un baile estigmatizado adquirió el glamour metropolitano mientras una vida nocturna tolerante daba cabida a parejas poco ortodoxas, prefiguró reinvenciones posteriores de la forma. En el siglo XXI el movimiento del Tango Queer, que bebe de las energías creativas que surgieron por primera vez dentro de la comunidad LGBT, ha desafiado abiertamente y enriquecido la manera en que se baila el tango argentino, aflojando la asignación fija de líder y seguidor.[13] Situado junto a los bailes de travestismo de los años veinte, esta corriente contemporánea parece menos una ruptura que un retorno, un recordatorio de que las convenciones de género del tango siempre fueron más negociables de lo que sugiere la imagen estereotipada del baile.[7] La historia del tango en París pertenece, pues, a una narrativa más larga de una forma continuamente rehecha por las ciudades y comunidades que la adoptan.

Referencias

  1. 1.Tango Lessons: Movement, Sound, Image, and Text in Contemporary PracticeDeborah Jakubs, Hispanic American Historical Review, 2015, review essay
  2. 2.Tango Lessons: Movement, Sound, Image, and Text in Contemporary PracticeDeborah Jakubs, Hispanic American Historical Review, 2015, review essay (Gómez chapter)
  3. 3.Japanese Perceptions of Argentine Tango: Cultural and Gender DifferencesEtsuko Toyoda, Studies in Latin American Popular Culture, 2012, p. 239 (citing Savigliano)
  4. 4.Japanese Perceptions of Argentine Tango: Cultural and Gender DifferencesEtsuko Toyoda, Studies in Latin American Popular Culture, 2012, p. 240 (citing Savigliano)
  5. 5.Between the Gaucho and the Tango: Popular Songs and the Shifting Landscape of Modern Argentine Identity, 1895–1915Brian Bockelman, The American Historical Review, 2011
  6. 6.Tango Lessons: Movement, Sound, Image, and Text in Contemporary PracticeDeborah Jakubs, Hispanic American Historical Review, 2015, pp. 40, review
  7. 7.Baile de invertidosWikipedia contributors, Wikipedia
  8. 8.Baile de invertidosWikipedia contributors, Wikipedia
  9. 9.Japanese Perceptions of Argentine Tango: Cultural and Gender DifferencesEtsuko Toyoda, Studies in Latin American Popular Culture, 2012, pp. 162-163
  10. 10.Tango Lessons: Movement, Sound, Image, and Text in Contemporary PracticeDeborah Jakubs, Hispanic American Historical Review, 2015, review essay
  11. 11.Japanese Perceptions of Argentine Tango: Cultural and Gender DifferencesEtsuko Toyoda, Studies in Latin American Popular Culture, 2012, UN News, par. 1
  12. 12.Tango Lessons: Movement, Sound, Image, and Text in Contemporary PracticeDeborah Jakubs, Hispanic American Historical Review, 2015, p. 2, review
  13. 13.The Queer Tango Book – Ideas, Images and Inspiration in the 21st CenturyHavmoeller, Birthe, Bucks New University Repository (Bucks New University), 2015

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Bailar Editorial Team. (2026). El tango en París en los años veinte. Bailar Biblioteca. Recuperado el 17 de junio de 2026, de https://bailar.site/biblioteca/encyclopedia/tango-argentino/cultural-context/tango-in-paris-1920s

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