Richard Egües
Flautista cubano de charanga de la Orquesta Aragón, conocido como «la flauta mágica»
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Richard Egües figura entre las personalidades más célebres de la música cubana del siglo XX, un flautista cuya obra contribuyó a llevar la tradición de la charanga, y el cha-cha-chá que esta interpretaba, hacia el público internacional.[1] Conocido por el apodo de «la flauta mágica», llegó a ser el principal exponente de la ejecución de la flauta de charanga en la isla, un lenguaje en el que el instrumento cumple la función de voz melódica principal del conjunto.[5] Su prolongada vinculación con la Orquesta Aragón, una orquesta de baile cubana de renombre internacional,[15] lo situó dentro de un repertorio organizado en torno al danzón y al cha-cha-chá.[9]
Los datos básicos de su nacimiento se consignan con cierta inconsistencia entre las obras de referencia. Wikidata lo identifica como un músico cubano que vivió de 1926 a 2006, mientras que el relato más detallado de Wikipedia fija su nacimiento el 26 de octubre de 1923, en el pueblo de Cruces, en la provincia central cubana de Las Villas.[2][3] Los catalogadores discrepan, pues, sobre el año exacto, aun cuando ambas tradiciones coinciden en su origen cubano y en su muerte en 2006.[2]
Egües llegó a la flauta solo tras formarse en otros instrumentos. Después de aprender primero el saxofón, el clarinete y el piano, tomó la flauta a finales de los años 40, un cambio que las fuentes atribuyen en parte a una ventaja práctica: un flautista podía descansar con más frecuencia entre pasajes durante una actuación prolongada que un ejecutante de los instrumentos de caña o del teclado.[4] Ese giro deliberado y tardío resultaría decisivo, pues fue con la flauta con la que forjó su reputación como el primer solista de charanga de su generación.[5]
El conjunto de charanga en el que Egües se hizo un nombre era una formación cubana singular. Tales agrupaciones combinaban cantantes, percusión y una sección de cuerdas en torno a una flauta solista, que funcionaba como la voz prominente y central del grupo y no como un añadido decorativo.[6] Dentro de esta textura, el flautista cargaba con buena parte del peso de la improvisación, y la invención melódica de Egües lo convirtió en la referencia con la que pasó a medirse la ejecución de la flauta de charanga.[5]
La música de charanga tenía un carácter social particular. Poseía una cualidad clásica o «de salón» y había estado destinada históricamente a las clases más acomodadas,[7] una herencia que se refleja en su fusión de la contradanza española y francesa con cimientos rítmicos africanos.[8] Este linaje híbrido situaba a la charanga hacia el extremo refinado del espectro de la música de baile cubana, aun cuando su repertorio acabaría llegando a un público mucho más amplio a través de agrupaciones como Aragón.[7]
El repertorio que las orquestas de charanga interpretaban de modo característico se centraba en dos formas afines. La primera era el danzón, organizado en torno a una célula rítmica de cinco golpes llamada cinquillo; la segunda, el más conocido cha-cha-chá.[9] El cha-cha-chá ocupaba un lugar inusual dentro de la música cubana, pues, a diferencia de la mayoría de los demás estilos de la isla, no se construía sobre la clave, el patrón rítmico que sustenta la mayor parte de los géneros cubanos.[10] La carrera de Egües se desenvolvió de lleno dentro de este linaje del danzón y el cha-cha-chá, y su flauta se convirtió en uno de sus timbres más reconocibles.[5]
El nombre de Egües es inseparable de la Orquesta Aragón, la charanga en la que militó durante la mayor parte de su carrera. El conjunto se había fundado en 1939, y Egües lo sustituyó en sus filas en numerosas ocasiones a lo largo de varios años antes de que se le invitara a integrarse de forma permanente.[11] Las fuentes sitúan su entrada definitiva en el momento en que Rolando Lozano dejó el grupo: el texto biográfico fecha esa vacante en 1954, mientras que el resumen registra su ingreso en 1955, una discrepancia de un año que refleja la imprecisión del registro conservado.[13][12]
Una vez instalado, Egües permaneció en la Orquesta Aragón durante más de tres décadas, una permanencia insólitamente larga que permitió que su forma de tocar moldeara la identidad de la banda.[14] Participó no solo como flautista, sino también como autor y arreglista en las obras más célebres del grupo, y en esta triple condición hizo mucho por definir el propio estilo de la charanga.[14] A medida que Aragón se convertía en una agrupación de renombre mundial, su prestigio descansaba en no poca medida en la propia popularidad de Egües, de modo que el ascenso de la banda y la reputación de su flautista avanzaron a la par.[15]
Más allá de su ejecución, Egües fue un compositor prolífico cuyas piezas entraron en el repertorio latino en sentido amplio. Entre las obras que se le atribuyen están «Bombón cha», «Sabrosona», «La Muela», «Así Es Mejor», «Gladys», «El Cuini» y «El cerquillo», títulos que las fuentes describen como clásicos absorbidos más tarde por la salsa.[16] Estas composiciones circularon mucho más allá del contexto de la charanga en el que se originaron, una medida de hasta qué punto el repertorio de Aragón caló en las corrientes más amplias de la música de baile cubana y latina.[16]
Su composición más conocida fue «El bodeguero», una obra cuyo alcance se extendió mucho más allá del Caribe hispanohablante. La canción fue retomada por el cantante estadounidense Nat King Cole, una adopción que llevó la melodía de Egües al repertorio de un destacado vocalista internacional y constituye la señal más clara del atractivo cruzado de su labor como compositor.[17]
Egües fue también una figura política comprometida que se alineó con firmeza con la Revolución cubana. Fue un partidario decidido del nuevo orden, y su lealtad a su liderazgo perduró hasta el final de su vida.[18] Pocos días antes de su muerte, con el presidente cubano Fidel Castro gravemente enfermo, Egües declaró acerca de él: «Daría mi vida por él», una afirmación que reflejaba la profundidad de su identificación con la causa revolucionaria.[19]
Richard Egües murió el 1 de septiembre de 2006, cerrando una carrera que había abarcado la transformación de la charanga de un refinado lenguaje de salón en una música de baile de circulación internacional.[20] Recordado como «la flauta mágica», dejó un conjunto de composiciones y grabaciones que afianzaron su condición de flautista de charanga definitorio de su época y de arquitecto central del sonido de la Orquesta Aragón.[1]
Referencias
- 1.Richard Egües Martínez - La Habana (Cuban government cultural portal)
- 2.Richard Egües — Wikidata contributors, Wikidata
- 3.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 4.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 5.The Charanga Flute Players of Cuba — CharangaSue.com
- 6.The Cuban Charanga « CharangaSue.com — www.charangasue.com
- 7.The French-Cuban Charanga Flute — Dr. Jessica Valiente (National Flute Association)
- 8.The Cuban Charanga « CharangaSue.com — www.charangasue.com
- 9.The Cuban Charanga « CharangaSue.com — www.charangasue.com
- 10.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 11.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 12.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 13.Interview with Richard Egües — CharangaSue.com
- 14.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 15.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 16.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 17.El Bodeguero (Grocer's cha cha) / Egües (Richard); Cole (Nat "King") — Gallica, Bibliothèque nationale de France
- 18.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 19.Richard Egües — Wikipedia contributors, Wikipedia
- 20.Richard Egües Martínez - La Habana (Cuban government cultural portal)