Bailar

Wilfrido Vargas

El director de orquesta dominicano que llevó el merengue a la corriente dominante panlatinoamericana

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Wilfrido Radamés Vargas Martínez, nacido el 24 de abril de 1949, figura entre los arquitectos centrales del merengue moderno, la persona a quien con mayor frecuencia se atribuye haber traducido un idioma nacional dominicano a una música popular panlatinoamericana.[1] Los catálogos de referencia lo identifican llanamente como un músico dominicano, pero esa descripción subestima una vida laboral que unió la composición, los arreglos y la dirección de orquesta a lo largo de más de cuatro décadas.[2] Quienes compilan su biografía subrayan su papel decisivo en llevar el género más allá de la isla de La Española, de modo que para los años 80 el merengue circulaba por la cuenca del Caribe, las repúblicas andinas y los barrios latinos de los Estados Unidos.[3] Su trayectoria ilustra cómo un ritmo de baile regional, antes ligado a la festividad rural y a la ceremonia nacional, podía readaptarse para la industria discográfica comercial sin renunciar a su pulso identificador.

Vargas surgió de un hogar saturado de música, una circunstancia que lo distingue de los contemporáneos autodidactas que llegaron al escenario más tarde en la vida. Su padre, Ramón, tocaba el acordeón y la guitarra, mientras que su madre, Bienvenida, interpretaba la flauta y la guitarra, de modo que tanto la melodía como el característico acordeón del género estuvieron presentes en casa desde el principio.[4] La formación formal vino temprano: empezó a asistir a la Academia Municipal de Música a los diez años, una base institucional que más tarde afloraría en los arreglos disciplinados y de metales prominentes por los que sus orquestas se hicieron conocidas.[5] La combinación de aprendizaje doméstico e instrucción de conservatorio lo apartó de los músicos puramente folclóricos y lo capacitó para escribir para conjuntos más grandes y elaborados que los tríos rurales de su juventud.

Para comienzos de los años 70 Vargas había reunido el conjunto que llevaría su nombre durante el resto de su carrera, Wilfrido Vargas y sus Beduinos, y grabó un álbum debut en 1972.[6] El ascenso del grupo coincidió con un período en que la música popular dominicana comenzaba a buscar públicos en el extranjero, en particular entre las comunidades emigrantes. Una muestra de esa ambición llegó en 1976, cuando Vargas y su banda se presentaron en el Madison Square Garden de Nueva York junto a Los Hijos del Rey, una contratación que colocó el merengue dominicano en uno de los escenarios más prominentes del hemisferio.[7]

El alcance de las giras de la orquesta hacia los enclaves dominicanos del noreste de los Estados Unidos durante este mismo período se conserva en la efímera promocional de la época, incluido un cartel de Newark de 1978 que anunciaba una actuación de Vargas.[8] Tales carteles impresos, distribuidos a través de clubes sociales y salones de baile, documentan el circuito de locales de emigrados que sostenía a las orquestas de merengue entre las giras por la isla y que alimentaba la penetración gradual del género en los mercados latinos de Norteamérica. Los objetos de archivo de esta clase son valiosos precisamente porque registran la geografía laboral de una banda en gira que la discografía de estudio por sí sola no puede transmitir.

El avance comercial decisivo llegó en 1978 con la canción «El Barbarazo», que amplió su seguimiento por toda América Latina y constituye su primera grabación en lograr repercusión internacional.[9] El impulso continuó en 1979, cuando Vargas se presentó en el festival Havana Jam en Cuba en compañía de las Fania All-Stars, el colectivo radicado en Nueva York que estaba entonces en la cúspide de su influencia sobre la salsa.[10] Aquel cartel compartido situó al principal modernizador del merengue junto a los principales arquitectos de la salsa, una yuxtaposición instructiva de dos músicas de baile caribeñas que competían por el mismo público de la diáspora y por las mismas pistas de baile.

Los años 80 confirmaron a Vargas menos como una estrella solista que como un empresario que fundó y dirigió un conjunto de exitosos grupos de merengue. Entre ellos estaban Las Chicas del Can, integrado solo por mujeres, The New York Band y Altamira Banda Show, conjuntos que él organizó, dotó de personal y moldeó como una especie de franquicia de su sensibilidad como arreglista.[11] Este papel de constructor de instituciones lo distingue de los directores de orquesta que custodiaban una sola agrupación; al desprender grupos satélite, y en especial una banda íntegramente femenina en una época en que el escenario del merengue era abrumadoramente masculino, amplió tanto el personal como el público del género.

El éxito comercial a escala internacional se fue acumulando a través de una serie de canciones que se convirtieron en clásicos de la pista de baile, entre ellas «El Jardinero», «La Medicina», «El Africano» y «El Loco y La Luna».[12] Estos títulos circularon mucho más allá de la República Dominicana y ayudaron a fijar el merengue veloz e impulsado por los metales de la década como un pilar de la radio latina. La amplitud del catálogo, más que cualquier himno individual, ancló su reputación y dio a sus orquestas un repertorio profundo del cual nutrirse en sus actuaciones.

La historia de «El Africano» ilustra las fronteras porosas entre los géneros caribeños que Vargas aprovechó. La canción fue escrita por Calixto Ochoa, un compositor colombiano asociado a la tradición del vallenato, y su adopción en el repertorio de merengue de Vargas ejemplifica una polinización cruzada entre las músicas populares dominicana y colombiana que su posterior residencia en Colombia profundizaría.[13] El arreglo, en efecto, realojó una melodía colombiana dentro del veloz ritmo dominicano, un procedimiento típico de su enfoque ecléctico hacia el material de origen.

«El Africano» disfrutó de una segunda vida mucho más allá del merengue. Extraída del álbum de 1983 «El Funcionario», sirvió de base para el sencillo de 1991 «Mami El Negro» del rapero cubanoestadounidense DJ Laz, un ejemplo temprano de un éxito de merengue dominicano reutilizado dentro del hip-hop latino de los Estados Unidos y la escena del Miami bass.[14] El episodio marca la entrada del género, a través del catálogo de Vargas, en la economía del sampleo de la música urbana norteamericana, un camino que pocos discos de merengue habían recorrido antes.

La prominencia de Vargas se extendió a la pantalla a finales de los años 80, cuando apareció en la película de 1989 «Que viva el merengue y la lambada», un título que emparejaba su género distintivo con la lambada de origen brasileño, brevemente de moda.[15] El maridaje de los dos bailes refleja el mercado de finales de los años 80 en el que los ritmos tropicales se promocionaban, a veces de manera indiscriminada, como novedades intercambiables para un público internacional cada vez más amplio y ávido de la siguiente moda de baile.

El reconocimiento institucional llegó a comienzos de los años 90. En 1991 Vargas recibió una nominación en la 33.ª edición de los Premios Grammy a la Mejor Interpretación Tropical Latina, por el álbum «Animation», un gesto que registró la llegada del merengue a las estructuras de premios de la industria discográfica metropolitana.[16] La nominación señaló que un género largamente desdeñado como un producto provinciano de baile se había vuelto legible para los mismos jurados que evaluaban la salsa y otros idiomas tropicales.

El año siguiente trajo otro honor del establecimiento más amplio de la música latina, cuando ganó una «Gaviota de Plata» en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar de 1992 en Chile, una de las reuniones de música popular más prestigiosas del continente.[17] El premio, otorgado lejos del Caribe, en el Cono Sur, dio testimonio del alcance del género por toda Sudamérica y de la posición de Vargas mucho más allá del mercado dominicano de origen.

El reconocimiento nacional en su tierra natal llegó en 1993, cuando el presidente Joaquín Balaguer nombró a Vargas Caballero de la Orden de Cristóbal Colón, una distinción que compartió con los músicos dominicanos Jorge Taveras, Manuel Tejada y Julio Gautreaux por su labor de cultivar y difundir la música del país.[18] El abrazo del Estado formalizó lo que el público ya había concluido: que Vargas se había convertido en un custodio tanto como en un innovador del sonido nacional, y que su pop comercial se leía ahora como patrimonio cultural.

Para esta etapa su producción grabada había crecido hasta convertirse en una discografía sustancial que documenta la evolución de sus arreglos a lo largo de dos décadas, desde las primeras sesiones de los Beduinos hasta las pulidas producciones orquestales de los años 90.[19] La magnitud misma del catálogo respaldó su presencia continua en la radio latina aun cuando intérpretes de merengue más jóvenes y, más tarde, cantantes de bachata abarrotaron el campo y competían por el mismo tiempo al aire.

Vargas también prestó su música al cine y la televisión más allá del circuito del merengue. Interpretó «Amor Casual» como tema de la telenovela «Bellísima» y aportó «Que Será» a la película estadounidense de 1997 «Out to Sea», situando su voz dentro de producciones de pantalla de gran difusión a ambos lados de la divisoria lingüística.[20] Tales encargos ampliaron su perfil de director de orquesta de salón de baile a compositor de bandas sonoras y mantuvieron su nombre ante públicos que nunca frecuentaron un social de merengue.

En la década del 2000 Vargas se adentró más en los medios. Asumió un papel actoral en el drama de 2003 «Éxito por intercambio», y en 2007 ejerció como mentor de grupo en la edición colombiana de «The X Factor», una posición que reformuló al veterano arreglista como una autoridad televisiva para una nueva generación de intérpretes.[21] La mentoría en Colombia anticipó su instalación allí, y lo devolvió, bajo una nueva forma, al papel de desarrollo de talentos que durante mucho tiempo había desempeñado como fundador de bandas.

Para 2010 se informaba que Vargas vivía en Colombia, una mudanza que consolidó la larga afinidad entre su merengue y la música popular colombiana de la que había tomado material como «El Africano».[22] Su residencia en la nación andina subrayó cuán a fondo había sido adoptado el merengue lejos de su hogar caribeño, y cómo su principal exponente se había convertido en una figura hemisférica más que estrictamente dominicana.

A lo largo de este largo arco Vargas se mantuvo entre los intérpretes más conocidos de América Latina, con su nombre ligado a una lista de éxitos perdurables que incluye «Abusadora», «Comején», «A Mover la Colita», «El Baile del Perrito» y «Volveré».[23] Varios de estos, y «El Baile del Perrito» de la manera más notoria, generaron sus propias modas de baile, lo que demuestra la capacidad de sus grabaciones para dictar tanto la coreografía como el repertorio.[24] En conjunto, su carrera traza el paso del merengue de un habla vernácula dominicana a un idioma comercial panlatino, una transformación en la que sus arreglos, su dirección de orquesta y su don para el éxito bailable fueron los principales motores.[3]

Referencias

  1. 1.Las canciones más famosas de Wilfrido Vargas, el padre del merengue modernolead
  2. 2.Wilfrido VargasWikidata contributors, Wikidata, label/description
  3. 3.Wilfrido Vargas, el exportador del merengue | Señal Colombialead
  4. 4.Wilfrido Vargas - Biografía, historia y legado musicallead
  5. 5.Wilfrido Vargas - Biografía, historia y legado musicallead
  6. 6.Las canciones más famosas de Wilfrido Vargas, el padre del merengue modernoCareer: 1970s
  7. 7.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 1970s
  8. 8.Wilfrido VargasLincoln Motel, 1978, Newark Broadsides 152 (1978)
  9. 9.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 1970s
  10. 10.Wilfrido Vargas - Universal Attractions AgencyCareer: 1970s
  11. 11.Wilfrido Vargas, el exportador del merengue | Señal ColombiaCareer: 1980s
  12. 12.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 1980s
  13. 13.Calixto Ochoa, autor de la melodía “El Africano” | La NaciónCareer: 2000s
  14. 14.How DJ Laz Put The Latin Flavor in Miami Bass | Red Bull Music Academy DailyCareer: 1990s
  15. 15.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 1980s
  16. 16.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 1990s
  17. 17.Wilfrido Vargas, el exportador del merengue | Señal ColombiaCareer: 1990s
  18. 18.Wilfrido Vargas | Biografía Discografía Filmografía - ConectateCareer: 1990s
  19. 19.Wilfrido Vargas discographyWikidata contributors, Wikidata, discography entity
  20. 20.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 1990s
  21. 21.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 2000s
  22. 22.Wilfrido VargasWikipedia contributors, Wikipedia, Career: 2000s
  23. 23.El merenguero Wilfrido Vargas ha sido internado en una clínica de Bogotá - Diario LibreCareer: 2000s
  24. 24.¿Cuál es el significado real detrás de la canción 'El baile del perrito' de Wilfrido Vargas? - La Razón de MéxicoCareer: 2000s